Salinas de Fuencaliente

En medio un paisaje volcánico irreal en todo el extremo sur de La Palma, en España, encontrarás el hermoso jardín de sal de Fuencaliente. Está a los pies de dos volcanes: San Antonio y Tenguía, este último le dio el aspecto característico de las salinas por su última erupción en 1971.

Y junto al ya hermoso paisaje están dos faros que asemejan a los protectores de este lugar lleno de tradición y emblema de una familia española.

Las Salinas de Fuencaliente son de interés científico desde 1994, un lugar que mantiene intacto el sueño de Don Fernando Hernández, hombre que creo este lugar para proveer de sal a la ciudad. Están dentro del Monumento Natural de los Volcanes de Teneguía y forman el último y único complejo salino artesanal que funciona perfectamente en la actualidad.

Es una zona de interés turístico no solo por su historia, también por el hermoso paisaje y entorno que lo rodean, está zona natural está protegida y clasificada como sitio de interés turístico por la biodiversidad que se suele apreciar en ella, además de que es el hábitat de organismos que solo se adaptan al ambiente salino.

Un sueño que mantienen las generaciones

Las Salinas de Fuencaliente son el resultado de una familia perseverante y constante, que han mantenido la tradición de producir sal de la manera tradicional. Este proyecto de la familia Hernández Villalba inició con Don Fernando Hernández en 1967 con la ayuda del maestro de la sal Luis Rodríguez.

El señor Hernández quería abastecer el mercado local de La Palma, a pesar de que había poca expectativa con la producción de sal en esa época en toda la isla. Y aunque la construcción de las últimas salinas creadas en Islas Canarias fue interrumpida en 1971, con la erupción del volcán Teneguía, no se rindieron y luego de un año de la erupción retomaron el proyecto, que posee 7 hectáreas, y lo terminaron.

Las salinas en general no son típicas del occidente de las Islas Canarias, por eso las de La Palma se han vuelto tan famosas y representativas. El trabajo artesanal ya ha pasado por tres generaciones y sigue manteniendo el nombre de Sal Marina de Teneguía, nombre que lo colocaron luego de la erupción del volcán y que el río de lava se detuvo justo 200 metros antes de cubrir las salinas y sirve como muro protector de las mismas hoy en día.

Colores que enamoran

Cuando se visitan las Salinas de Fuencaliente se puede apreciar en el fondo de las cuencas y sartenes una variedad de colores rosa, blanco, amarillo.

Toda una paleta de colores causados por la vida de los diferentes microorganismos pequeños y los crustáceos que crecen allí como Dunaliella salina y Artemia salina, las mismas atraen a las aves migratorias: Chorlitos, Dunlins, Lavanderas, Hitos e incluso flamencos y abrigos blancos, que llegan anualmente y se alimentan del agua.

Este lugar en La Palma es mágico, capaz de transformar el agua en pequeños diamantes y todo el conjunto de minerales forman un contraste con los tonos oscuros del suelo volcánico.

Conoce el tesoro culinario entre las sales blancas

Una buena forma de disfrutar este complejo donde la sal es el protagonista, es degustar la gastronomía en el restaurante temático El Jardín de la Sal, que abrió en 2013, cuando el chef Juan Carlos Rodríguez Curpa unió todo ese legado familiar, social y cultural que representan las salinas en cada plato que les sirven a los comensales.

“Cocina con alma, sentimiento y corazón” o “Cocinar con alma, emoción y punteo” está escrito como recordatorio en las paredes de la cocina del restaurante.

Un lugar que sirve de laboratorio para el universo de la sal y además es el campo de pruebas para las sales aromáticas que pronto comercializará la familia. Y no solo la sal es el ingrediente local de este restaurante, también lo son los productos como el queso, las mieles y hasta el pescado.

Tu paladar vivirá una grata experiencia llena de sabores y texturas únicas.

Qué hacer cuando vas a las Salinas de Fuencaliente

Como viajero puedes llegar a La Palma y luego emprender tu viaje a Las Salinas, en el camino puedes admirar los restos de lava que dejó la última erupción del volcán Teneguía, el faro antiguo y también el nuevo, ambos irradian una belleza propia.

El recorrido autoguiado que ofrecen por las Salina es de media hora, aproximadamente, y lo realizan con paneles que explican todo el proceso de extracción de la sal. Podrás apreciar como la sacan del agua salda, los cocederos e incluso admirar como los artesanos realizan el trabajo de la misma manera que en los años 60 y al final de la travesía podrás sentirla con tus manos y luego degustar bocadillos artesanales mientras observas el paisaje lleno de colores.