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Considerada una de las ciudades más bellas de Francia, Estrasburgo, la capital de la Alsacia, es un lugar con un montón de rincones maravillosos. Sin duda es el destino perfecto si buscas autenticidad. Cerca de la frontera con Alemania, tiene casas con entramado de madera que impresionan y sus torres de defensa hacen que tenga un encanto único.

Estrasburgo fue la primera ciudad francesa en ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1988. Un sitio que visitas y te das cuenta que a pesar de las guerras mantiene un patrimonio diverso, que representa la evolución que ha tenido la ciudad de la época romana.

Durante tu vista descubrirás que tiene un amplio centro peatonal, con dulzura en los canales. Barrios bien definidos, una gran cantidad de parques y zonas verdes, además de sus tiendas de lujo. Es una ciudad calurosa, autentica, moderna y cosmopolita.

Disfrutarás de una gastronomía única, en las tabernas probarás el típico vino alsaciana y degustarás un sinfín de platos tradicionales. Cuando tomar una escapada hacia allá, no puedes dejar de visitar la catedral de Notre Dame, el barrio La Petite France, la plaza de la república, el palacio Rohan entre otros grandes lugares.

Cinco lugares que ver si vas a Estrasburgo

La Catedral de Notre-Dame

Uno de los grandes símbolos de Estrasburgo es su catedral que fue construida entre los siglos XII-XV. Está en el corazón de la ciudad y tiene un estilo gótico. También es Patrimonio de la Humanidad. Es el segundo templo más alto de Francia, detrás de la de Rouen, aunque su única torre campanario que tiene 142 metros de altura, fue la obra arquitectónica más alta del mundo durante más de dos siglos. También es el segundo centro de culto católico más visitado después de la catedral de Notre-Dame de París.

Como dato curioso, en 2001, antes del atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos, lograrón desarticular una célula terrorista que planeaba un atentado con explosivos en la catedral.

Casa Kammerzell

Un edificio con un montón de ventanales te llamará la atención en una de las esquinas de la plaza de la catedral, esa es la casa Kammerzell. Es la más famosa de la ciudad y un lugar que no puede pasar por alto en tu itinerario.

Es considerado uno de los edificios medievales mejor conservados de la arquitectura gótica que pertenece al Sacro Imperio Romano. Hoy en día funciona un hotel – restaurante en el edificio y de las paredes cuelgan cuadros de Léo Schnug.

Palais Rohan

Está cerca de la catedral y es otro de lugares imprescindibles para ver en Estrasburgo. Encontrarás el Museo de Artes Decorativas, el Museo de Bellas Artes y un Museo Arqueológico, pero si no te da chance de visitarlo al menos pasa por el frente y deléitate con la estructura y hazte unas lindas fotos con la construcción clásica del siglo XVIII.

Puentes cubiertos

Los Puentes cubiertos o Des Ponst Couverts son los que marcan la entrada a la Petite France, que es una de las zonas más bellas y populares que verás en esta región. Son tres puentes y cuatro torres defensivas que edificaron en el siglo XVIII. El nombre se lo colocaron por el tejado de madera que alguna vez los cubrió.

Petite France

Como ya te comentamos es una de las zonas más bellas y pintorescas para ver en Estrasburgo. Es uno de los barrios más antiguos de la ciudad ubicado en la Gran Isla. Lo caracterizan los entramados que encuentras en las pequeñas y coloridas calles.

La Casa de los Curtidores o “Maison des Tanneurs” en la Plaza Benjamin Ziza, el Pont du Faisan, la Rue des Moulins y la Rue du Bain Aux Plantes son lugares que no puedes dejar de visitar si recorres las calles de este barrio.

Una tierra gastronómica

La gastronomía es mucho más que un arte en Estrasburgo, es toda una cultura que ha sido alimentada con siglos de tradición y que se mantiene en constante renovación. Es una región de Alsacia que posee productos conocidos por su gran calidad.

Entre ellos el Foi gras, un paté que se inventó en Estrasburgo por el cocinero de Maréchal de Contadeshacia en 1780. También puedes llegar a probar la choucroute junto a otros grandes platillos que podrás encontrar en cualquiera de los restaurantes o winstubs.

Algo muy típico de esta ciudad con los baeckeoffe, que es una mezcla de buey, oveja y cerdo marinado en vino blanco y que cocinan a fuego lento con patatas y cebollas. El queso de munster de pasta blanda y las tartas de queso o frutas le terminan de colocar la guinda a la variedad de platillos que conocerás.

Siempre acompañadas de un buen vino (la mayoría blancos) ya que Estrasburgo es una de las regiones vitícolas de Francia por excelencia, además de ser los mayores productores de cerveza.